Iniciación del parto
Ropas de cama y hules
Cercano ya el momento del parto, y más aún, iniciado éste, conviene poner en la cama el primer hule, debajo de la sábana inferior, ya que de este modo se previene el empapamiento o simple mojadura del colchón por una rotura de la bolsa más o menos temprana.
Comenzando el parto, se pondrá debajo de las nalgas de la mujer un gran lienzo blanco y suave plegado en cuatro dobleces, debajo del cual, entre él y la sábana inferior, se dispondrá el segundo hule, que así protegerá la sábana. Ensuciado este lienzo, no traspasará hasta la sábana, y al quitarlo para sustituirlo, la mujer reposará sobre una sábana limpia durante el tiempo que dure la mentada operación de sustitución.
Instrumentos y medicamentos
Ha llegado el momento de instalar la pequeña mesa a que antes nos referíamos, poniendo sobre ella al alcance de la mano todo lo que sea necesario: cubeta con alcohol, frasco de yodo, dediles y guantes del asistente, la cubeta con las pinzas, tijeras, etc.
La canastilla
Se habrá preparado con anterioridad la cuna o un cestillo conteniendo todo lo necesario para el recién nacido: vestidos en general, argirol, talco, etc.
Arreglo de cabellos y uñas
La mujer, sobre todo si tiene el cabello largo, procurará tenerlo bien sujeto o peinado. Las puntas de los dedos se le podrán pintar con alcohol yodado, por si acaso se toca sin querer.
Vaciamiento de reservorios
Conviene que para el parto se haya vaciado el intestino, sobre todo de modo natural. Ya en pleno trabajo de parto, la comadrona, y en su defecto quien pueda hacerlo, puesta la cuña bajo las nalgas —después de haberla calentado o puesto un lienzo sobre ella—, procede a cortar cuanto se puede, pero sin herir, los pelos de la vulva sirviéndose de unas tijeras previamente flameadas; después se procede al en-yodamiento —tintura de yodo y alcohol— de la parte interna de los muslos, pubis y nalgas visibles y alrededores del ano; después, con otra torunda o algodón, de los alrededores de la vulva y de la misma, sin que haya que penetrar en ningún momento en la cavidad vaginal. Se pone una compresa estéril sobre la vulva y ya no hay que hacer ni lavados ni nada: solamente esperar el parto.



















