
Seguiremos la misma pauta de no decir más que lo estrictamente necesario para la comprensión de los problemas de que tratamos y de su ulterior aprovechamiento práctico. Suele caracterizarse la eclampsia por convulsiones que, coincidiendo con albuminuria y otros síntomas, pueden presentarse no sólo durante el embarazo, sino también durante el parto y aun después de él, en el puerperio. Está demostrado que su aparición se halla relacionada con determinadas características meteorológicas y también por un estado de intoxicación y de trastornos durante el embarazo.
El 25 por 100 de las eclampsias suele aparecer durante los últimos meses del embarazo, el 50 por 100 durante el parto y un 25 por 100 en el sobreparto.
Antes del ataque, y habiendo habido primeramente albuminuria, edemas e hipertensión, suelen presentarse dolores de cabeza muy intensos, vértigos, pérdida momentánea de la visión, dolor violento en la parte superior del vientre, dolor llamado «en barra», que es muy característico y bien descrito por las pacientes.
En pleno ataque, los músculos de la cara se mueven ligeramente, los párpados se abren y cierran, el ojo gira dentro de la órbita, la lengua sale hacia afuera y los miembros superiores se agitan. El cuerpo queda inmóvil y la cara se vuelve azulada, produciéndose crueles mordeduras de la lengua.
Tratamiento
Lo primero que hay que hacer es rodear de silencio, tranquilidad y oscuridad a la paciente, suprimir los ruidos, y si se habla, hacerlo en voz baja para evitar que los sonidos puedan llegar a excitar a la enferma y, consecuentemente, desencadenar el ataque.
Hay que impedir que se muerda la lengua introduciendo un lienzo doblado o el mango de una cuchara de madera, o cualquier otra cosa que nos preste el mismo servicio; si tenemos éter a mano, podemos darle un poco a oler.
Los demás medios (sangría, inyección de suero glucosado, sulfato magnésico, etc.) quedan al criterio del médico general, o mejor, al de un especialista, el cual sentará así mismo la indicación medicamentosa ulterior, o bien la intervención activa o quirúrgica.
Ya en la clínica, la paciente puede ser sometida a la inyección intravenosa directa en dosis fraccionadas, o en perfusión intravenosa gota a gota de un «cocktail lítico» compuesto de clorhidrato de promacina, petidina y prometacina en suero fisiológico glucosado, acompañado de la administración de tónicos cardíacos. La velocidad de inyección dependerá de la repetición de las crisis y del estado de la tensión arterial. La administración de una perfusión intravenosa gota a gota, también en suero glucosado, de hidroxidiona, que es hipotensora y anestésica, nos rinde extraordinarios servicios.
Si acaso falleciese la madre, hay que tener en cuenta que el niño aún vive durante unos minutos en el claustro materno.