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Fiebre puerperal

admin | Accidentes | Wednesday, 03 September 2008

Hacia el año 1847, y en la poética ciudad de Viena, asistía al Hospital maternal de la ciudad el joven Ignacio Felipe Semmelweis, quien se horrorizaba viendo cómo enfermaban aproximadamente el 25 por 100 de las mujeres embarazadas que en ella daban a luz, y que de éstas morían casi la mitad. La enfermedad que hacía tales estragos era la fiebre puerperal. Investigando las posibles causas de la misma, llegó a descubrir que la infección de las mujeres se llevaba a cabo por los estudiantes que después de haber efectuado autopsias se ponían en contacto con las parturientas. Este hecho fue comprobado por el feliz postparto de las mujeres que no habían sido tocadas, de lo que se dedujeron las oportunas consecuencias.
Fue Pasteur, más tarde, quien descubrió el estreptococo, germen de gran virulencia y que con mucha frecuencia provoca la fiebre puerperal. También otros gérmenes, tales como el estafilococo, neumococo, gonococo, etc., pueden producirla.
Afortunadamente, pronto se extendió la doctrina de los microbios y de su papel en la producción de las enfermedades en general y de la fiebre puerperal en particular.
Hemos citado la experiencia de Semmelweis. «El Salvador de las Madres», por lo que tiene de ejemplo. El parto es un fenómeno natural, y durante él todo debe ser limpio y mejor aún estéril, y cuantas menos manipulaciones, tanto mejor. Y si alguien interviene —excepto en la falta de asistencia forzada—, no debe ser más que el profesional autorizado y capacitado para ello.

Digamos también, porque viene a propósito, que cualquier enfermedad es la resultante —aparte otros factores que ahora no nos interesan— del poder agresivo del germen y de la resistencia del organismo. Véase ahora, ya de una manera práctica, el interés en una vida sana e higiénica según las normas que en los lugares correspondientes de esta obra hemos establecido y detallado.
Las formas clínicas de la infección puerperal son diversas y no vamos a entrar en su descripción; sin embargo, digamos que la fiebre, durante el parto y después de él, los loquios purulentos y fétidos, la aceleración del pulso, etc., deben hacer recurrir al médico, por si se tratase de esta temible complicación en cualquiera de sus formas.
Hoy, afortunadamente, con las sulfamidas y antibióticos, tenemos armas poderosísimas para prevenir la fiebre puerperal y para tratarla. Sin embargo, esto no invalida nada de lo que hemos dicho acerca del valor de la higiene, de la profilaxis y de la correcta asistencia al parto.

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Alteraciones en los pechos de la embarazada

admin | Accidentes | Wednesday, 03 September 2008

Grietas en los pezones
Se producen las grietas de los pezones a causa de las tracciones que sobre los mismos ejerce el niño al mamar, y consisten en pequeños desgarros del epitelio que los recubre.
Se presentan con mayor frecuencia en las primíparas que en las multíparas, y en las mujeres embarazadas rubias que en las morenas.
Después de cada tetada se secará bien y suavemente el pezón, aplicándose una pomada que puede ser la recomendada por el profesor.

Será muy ventajosa una discreta exposición al aire y al sol. También el evitar la congestión mamaria (dieta con poca sal) y la infección de las grietas por la boca del recién nacido utilizando un sacaleches eléctrico. Si la grieta sangra será necesario no extraer la leche durante un período de doce a veinticuatro horas, hasta que se inicie la cicatrización.

Mastitis
Esta complicación se halla facilitada por la ingurgitación mamaria producida por el hecho de la lactancia y provocada por los microbios generalmente procedentes de las grietas de que hablábamos en el apartado anterior.

Su consecuencia, a menos que se resuelva por el oportuno tratamiento, se traduce en la producción de pus, que ya no habrá más remedio que evacuar. La forma más benigna de mastitis es la llamada areolar. Otra forma es la mastitis parenquimatosa, y otra, la intersticial.
Entre los síntomas se advierte la inflamación, el dolor, el aumento de volumen, la fiebre, la fluctuación, etc.
Tratamiento
Este varía radicalmente, según que el proceso se halle en la fase primera de congestión e inflamación o en la otra de formación de pus.
En el primer caso puede intentarse hacer abortar el proceso, aplicando bolsas de hielo para descongestionar la mama y calmar el dolor. Contribuye al mismo fin la dieta seca y un purgante. El médico podrá prescribir sulfamidas, penicilina, estrógenos, etc., y onda corta, que aplicada prontamente es muy eficaz.
Un tratamiento verdaderamente bueno consiste en la aplicación de rayos X.
Si se ve establecida la supuración, es necesario la evacuación quirúrgica del pus con incisiones que se harán bajo anestesia y estableciendo un drenaje bien estudiado, a fin de que los focos de pus puedan vaciarse bien y con facilidad.

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Accidentes después del embarazo. Desgarros genitales durante el parto

admin | Accidentes | Wednesday, 03 September 2008

Cuando el parto ha transcurrido espontáneamente, pueden haberse producido roturas coincidentes con el paso del feto. Estas roturas pueden asentar en el cuello del útero, en la vagina, en la vulva y en el periné. Son más frecuentes en las mujeres embarazadas que dan a luz por primera vez y más aún si no son jóvenes; y también se hallan favorecidas en su producción por el tamaño del feto.

Pueden dar lugar a complicaciones, tales como la hemorragia, la infección y las alteraciones que pueden quedar después.
Serán el médico, la comadrona o el practicante los que procurarán averiguar de dónde sale la sangre; conocido el foco de rotura, será preciso repararlo.
Es necesario suturar todos los desgarros del periné, ya que de no hacerlo así, y tanto más cuanto más extensos sean los desgarros que pueden producirse y de hecho se producen, resultarán alteraciones en la conformación estática y funciones de esa región.

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