La sensibilidad corporal en la Pubertad
En la pubertad, a medida que te desarrollas, vas tomando conciencia de la sensibilidad de tu cuerpo. Descubrir tu propia sensualidad puede ayudarte a disfrutar en plenitud, pues el placer sexual incluye los órganos genitales pero también el resto del cuerpo.
Tu piel está llena de receptores sensoriales, que reaccionan ante el contacto con otra persona o con objetos. Asimismo, están los receptores que detectan cualquier presión ejercida desde el exterior, los que advierten los cambios de temperatura y los que reaccionan ante irritaciones de la piel. Esos receptores están ubicados en las tres capas de la piel: la superficial o epidermis, la intermedia o dermis y el tejido subcutáneo.
Mediante ramificaciones nerviosas los receptores están unidos a nervios sensoriales que llevan los impulsos al cerebro, donde tales señales provenientes de la piel se traducen en sensaciones táctiles, de calor o de frío.
Casi todas las personas tienen mayor sensibilidad en ciertas partes del cuerpo —la lengua, los labios, las encías, los ojos, los dedos, la palma de las manos y los pies— y en algunas de esas zonas se pueden experimentar sensaciones no siempre agradables: las cosquillas en las plantas de los pies o bajo los brazos, por ejemplo.






