
Imitar a los mayores es fundamental para aprender y también para superar las situaciones difíciles.
Son las siete de la tarde y Cristina acaba de volver del trabajo. Saluda a su hija Verónica, de veinte meses, y charla con ella acerca de cómo ha pasado el día. A mitad de la conversación, Verónica toma el bolso de su madre, se lo pone en bandolera, hace como que se va y le dice (a su manera): “Chau, mamá, me voy a trabajar, ¿vas a portarte bien?”.
Desde muy pequeños, los chicos imitan todo lo que ven: los sonidos, los objetos, las actitudes de los padres… Cuando son chiquitos, aprenden más de la interacción con el adulto, generalmente la madre. Pero, a medida que van creciendo, la imitación ocupa un lugar más destacado en el proceso de aprendizaje.
¿Qué puede haber detrás de sus gestos?
Javier se pone la corbata de su padre y simula anudársela. Laura se calza los zapatos de su mamá e intenta caminar, a
duras penas, con ellos. ¿Qué hay detrás de sus respectivas actitudes? Normalmente se trata de imitación; están copiando algo que ven hacer a mamá y papá todos los días y, a la vez, se identifican con el género al que pertenecen.
Pero en ocasiones, a través de la imitación, los chicos proyectan situaciones que les son penosas o difíciles. Es el caso de Verónica; al agarrar el bolso y despedirse de su mamá,
está elaborando el dolor que siente al separarse de ella cada mañana. Se identifica con su madre, imita sus gestos y hasta repite las mismas palabras. Con esta inversión de papeles, Verónica pasa a activo una circunstancia que le preocupa, y eso le sirve para transformar positivamente la inquietud que le produce (ahora es ella quien abandona a mamá).
Lo normal es que a los ocho o nueve meses, el chico bata palmas si papá o mamá le enseñan; aprenda, alrededor del año, a arrastrar un juguete con ruedas si observa que funciona sólo con tirar de la cuerda; o incorpore a su vocabulario, hacia su segundo cumpleaños, palabras que oyó de continuo a sus padres. Pero ¿cómo interviene la imitación en la adquisición de estos conocimientos?
En el aprendizaje influyen tres factores: la dotación biológica (estado de salud, alimentación, sueño, estimulación, etc.), el desarrollo de la imitación y la capacidad del chico para investigar por cuenta propia. No se trata de un procedimiento aditivo, sino del entretejido entre estos tres elementos. En esta interacción, la imitación ocupa un lugar importante, como lo demuestra el hecho de que los chicos deficientes presenten una lentificación en las conductas imitativas, sobre todo en el lenguaje.