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Como estimular a un bebe

admin | bebes | Miércoles, 29 diciembre 2010

¿Los papas? A la Cuna!

Ponemos una fotocopia ampliada de una foto de mamá y una de papá en cada lateral, en blanco y negro: el contraste claro-oscuro llama poderosamente su atención.
Dos o tres veces al día, durante cinco minutos, ponemos al lado de su cuna un proyector musical de imágenes para el techo.

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Estimular al bebe

admin | bebes | Lunes, 27 diciembre 2010

UN MÓVIL A SU MEDIDA
Sustituimos las figuras de un móvil musical por otras en blanco y negro (se forra de papel blanco la tapa de un pote de crema, una cajita de medicinas y una pelotita de goma, y se pintan en blanco y negro por ambas caras, como en el dibujo). El móvil lo colgamos a unos 25 ó 30 cm de su cara.

Movimiento:

Estiramos un dedo y le damos unos leves (pero firmes) toquecitos o vibraciones en las comisuras de los labios. Es muy útil cuando le cuesta abrir o cerrar la boquita.

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PARA MEJORAR LA SUCCIÓN

admin | bebes | Jueves, 23 diciembre 2010

PARA MEJORAR LA SUCCIÓN
Con los nudillos de la mano, hacemos un suave masaje en los labios inferior y superior. Después, en la parte interior de las mejillas y del paladar, siguiendo el movimiento de las encías.

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La transmisión del afecto

admin | bebes | Miércoles, 22 diciembre 2010

La transmisión del afecto a través del tacto y las palabras es clave en la adquisición del lenguaje. Tan importante es que sin esta comunicación gestual, táctil y verbal el bebé no aprendería a hablar. Es un buen momento para fortalecer los músculos que intervienen en esta maravillosa facultad.

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Inteligencia innata

admin | bebes | Martes, 21 diciembre 2010

¿No es la inteligencia una facultad innata? ¿Por qué se la debe estimular, entonces? Entre otras razones, porque, aunque todos los chicos vienen al mundo con un caudal de inteligencia (a ver, ¿quién les enseña a mamar o a llorar?), conviene ayudarlos a sacar a flote todo ese potencial intelectual. Lo que no quiere decir que haya que enseñarles matemáticas ni a dar volteretas o hacer la vertical. Significa, sobre todo, estrechar los lazos de cariño, jugar mucho con ellos y potenciar su desarrollo físico y mental con propuestas lúdicas (sin obligar, ¿eh?) adecuadas a su edad y ritmo de desarrollo. Las botas de siete leguas las dejamos para los cuentos. Para despertar su inteligencia hay que ir paso a paso.

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Estimulacion temprana para bebes

admin | bebes | Viernes, 17 diciembre 2010

Hay chicos que casi desde su nacimiento son muy despiertos y responden enseguida a las miradas, caricias y sonrisas de los papas. Otros, en cambio, parecen más retraídos y tardan un poco más en mostrar curiosidad por el mundo que los rodea.
Tanto en un caso como en el otro, los padres pueden ayudar a despertar su inteligencia y hacerla crecer. ¿Cómo? Jugando con sus hijos.
Durante el primer mes, el bebé se siente en simbiosis con la madre y no distingue entre lo que es ajeno o interno a su persona. Por eso, las actividades de esta etapa se basan en los reflejos (el de la succión, el de la marcha…).
En el segundo, el pequeño empieza a adquirir los pri-merísimos hábitos: la repetición de algunos juegos en su rutina diaria (antes de dormir, al cambiarle el pañal…) lo ayuda a conseguirlo. Durante el tercero, no es capaz aún de imitar las acciones de los adultos, pero ya va por buen camino. Se queda expectante, por ejemplo, ante un juguete que le llama mucho la atención: es el paso previo a la imitación.
Hacia el cuarto, se producen los primeros indicios de coordinación entre vista, oído y aparato motor. Si le damos un juguete sonoro, lo accionará involuntariamente para hacerlo sonar. En el quinto, manifiesta ya cierta intencionalidad, pero aún no se fija una meta determinada.
Los juegos del sexto mes tienen por objetivo reforzar la aparición de dos notables logros: la verdadera intencionalidad y la capacidad de anticipación. Ambos son indicios clave de un óptimo avance intelectual del bebé.

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Alteraciones sexuales que afectan a los hombres

admin | Sexualidad de pareja | Jueves, 16 diciembre 2010

Alteraciones sexuales que afectan a los hombres
Tus preguntas son de interés general no sólo para tu caso y el de tu pareja, sino para subrayar la necesidad de informarse sobre nuestra anatomía sexual, conocer su desarrollo y particularidades, y poder prever o solucionar problemas.
La palabra hipospadias proviene del griego y es usada en medicina para designar una malformación congénita en la cual la uretra (el conducto que lleva la orina y el semen de un extremo al otro del pene) no se fusiona por completo durante el desarrollo fetal. Así, esta abertura se produce en alguna parte del cuerpo esponjoso del pene, en lugar de darse en el extremo o punta del glande.
Si bien es un defecto con-génito -el segundo, en orden de frecuencia después del pie zambo-, aparentemente no se halla involucrado ningún factor hereditario.
Según algunos estudios, la proporción de hipospadias es de uno de cada veinticinco nacimientos de varones vivos, pero también se incluye en dichos datos un estado denominado “la cuerda” (en la que la curvatura del pene es causada por ser la uretra más corta que las demás estructuras). Todavía nadie tiene la certeza de por qué ocurren estos estados.
El hipospadias no significa necesariamente que existan problemas con los otros órganos genitales o reproductores, como el esperma o los testículos. Un análisis del semen puede determinar rápidamente si el esperma es saludable.
En algunos casos es recomendada la cirugía plástica porque, realizada por un profesional experimentado, puede ser exitosa. Se practica una abertura en el extremo del pene que funcione normalmente para orinar, tener relaciones sexuales y reproducirse.
En los Estados Unidos, un estudio de 34 hombres, que tuvieron una operación de este tipo durante su infancia, no reveló diferencias en la adaptación sexual o en la fertilidad entre ellos y otros hombres que nacieron con la abertura en el extremo. Sin embargo, los investigadores observaron que los hombres que padecían hipospadias comenzaban su actividad sexual a una edad más tardía y tenían menos compañeras sexuales que el otro grupo. Los investigadores comprendieron que este comportamiento se debía a que estos varones estaban más preocupados sobre cómo podrían reaccionar las posibles compañeras ante el aspecto de sus genitales.
Hay hipospadias glandular (el meato uretral está un poco abajo y detrás del sitio normal de la abertura uretral) e hipospadias peneana, la abertura se encuentra a lo largo de la parte inferior de la diáfísis peneana.
Algunos autores señalan la necesidad de alinear con cirugía para corregir este padecimiento, ya que si el meato estuviera lo suficientemente corrido hacia atrás, estos hombres tendrían dificultades de impregnar a sus esposas.
En el caso de tu novio, no parece ser necesaria la cirugía, dado el diagnóstico de “leve hipospadias”. Es posible conseguir una plena fertilidad, ya que el semen será depositado en la vagina, con suficiente profundidad. De hecho, salvo que el aspecto del pene le moleste mucho a él, algunos especialistas no recomiendan la cirugía, dado el aumento del riesgo posterior de infecciones del tracto urinario.
Recuerden que, en el caso de que tengan aún inquietudes para confirmar el procedimiento a seguir, siempre es importante contar con una segunda opinión profesional.

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Consejos para ayudar a dormir la siesta

admin | bebes | Miércoles, 15 diciembre 2010

OCHO BUENOS CONSEJOS
Para ayudar a esos chiquitos que jamás quieren dormir la siesta (y a sus sufridos papas), conviene:

Establecer una rutina de sueño y comidas a lo lar-go del día: dar de comer al pequeño y acostarlo siempre a las mismas horas.

El mensaje que le transmitimos no debe ser: “Vas a dormir, porque lo digo yo”, sino: “Quiero que descanses, porque lo necesitas”.

Por la noche debe dormir en su cama o cunita. Por la tarde es preferible que se acueste en otro lugar (puede ser el sillón, el cochecito y hasta la alfombra). Esto agrega atractivo a la situación y ayuda a que distinga la siesta del sueño nocturno.

Si llora, regresaremos siempre a su lado, pero espaciando el tiempo de respuesta (primero tardamos un minuto en volver, luego dos, después tres, etcétera).

Instaurar una ceremonia de anticipación: después de acostarlo, nos quedamos un ratito a su lado hasta que se tranquilice (sujetándole la mano, leyéndole un cuento o cantándole una canción de cuna). Antes de que se duerma, salimos de la habitación (así aprende a dormirse él solo).

No es grave que un día no quiera dormir la siesta. Pero al día siguiente lo hará (no hay que perder el hábito).

Conviene erradicar costumbres contraproducentes, como mecerlo durante horas o acostarse con él.

Para la siesta, no es necesario ponerle el pijama. Tampoco hace falta apagar la televisión, bajar las persianas, interrumpir la conversación ni desconectar el teléfono.

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Los niños que duermen la siesta

admin | bebes | Martes, 14 diciembre 2010

No todos necesitan dormir lo mismo
Hay chiquitos que con ¡diez minutos! tienen bastante (y a los papas sólo les queda tiempo para regar una planta). Otros necesitan dos largas horas de reposo para restablecerse (¡benditos niños!). Y el caso es que, según los especialistas, ambas circunstancias se consideran perfectamente normales. ¿Cómo se explica esto?
A esta edad, podemos distinguir cuatro grupos de chicos: los grandes dormilones de siesta (necesitan 90 minutos), los pequeños dormilones de siesta (les sobra con 10), los grandes dormilones nocturnos y los pequeños dormilones nocturnos. La combinación es aleatoria, lo que significa que un gran dormilón de siesta no tiene por qué ser un pequeño dormilón nocturno, ni al revés. Cuanto antes reconozcan los papas las características de su hijo, más fácil resultará organizar una rutina de sueño saludable para él. Porque, eso sí: aunque conviene armonizar sus hábitos con los del resto de la familia, hay que atender con preferencia las necesidades biológicas del chico.
Para asegurarnos de que ha dormido lo suficiente, ahí va un truco de los de toda la vida: si se muestra alegre y juguetón cuando está despierto significa que, en las últimas 24 horas, ha descansado lo que necesitaba. Y si pasa la tarde molesto o lloroso, entonces, probablemente, le vendrá bien un ratito más de siesta.

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Dormir siesta

admin | bebes | Lunes, 13 diciembre 2010

¿Les robará horas de sueño nocturno?

En general, no ocurre así. A los 12 meses, suelen dormir dos o tres siestas a lo largo del día. A los 18, una siesta por la mañana y otra (más larga) por la tarde. Y a los dos años, una de aproximadamente una hora y media por la tarde. El problema sólo suele aparecer cuando el chiquito duerme la siesta demasiado tarde o por mucho tiempo (más de una hora y media). Y claro, después, a ver quién se atreve a acostarlo a su hora. Estos sueños tardíos sí alteran el descanso nocturno. Cuando son habituales, conviene erradicarlos de forma progresiva.
Si nuestro hijo es de los que se quedan fritos a las siete de la tarde y después no pegan un ojo hasta altas horas de la noche, podemos reformar su horario de la siguiente forma. El primer día lo despertamos de su siesta tardía cinco minutos antes. Por la noche también lo metemos en la cuna otros cinco minutos antes de lo habitual. A los tres o cuatro días restamos de nuevo otros cinco minutos más a la siesta y después continuamos, poco a poco, adelantando el horario de la misma manera. Con este sistema se reorganiza progresivamente el plan de sueño del pequeño y, en poco tiempo, se consigue que duerma la siesta a una hora conveniente.
La razón por la cual se recomienda que los chicos se acuesten siempre (por la tarde y por la noche) a la misma hora es que la anarquía de horarios y costumbres suele perjudicar tanto su ritmo cir-cadiano (el de sueño y vigilia) como el de comidas (cambia el apetito y se vuelven más irregulares). A los pequeños les viene muy bien que exista un orden en el hogar, y les agrada y proporciona seguridad.
Por supuesto, tampoco pasa nada si un día no hacen la siesta. Ser un sargento con los chicos no funciona. Una cosa es establecer una rutina regular, beneficiosa para el hijo, y otra, muy distinta, que la rigidez de horarios impida al pequeño (o a la familia entera) saborear las sorpresas de la vida. Así que, si un día salimos a comer afuera, no hace falta que volvamos volando a casa para acostar al bebé. Podemos quedarnos a disfrutar de la sobremesa (como mínimo) sin remordimiento alguno.

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 Guías Locales