Sexualidad de la pareja
Actividad sexual no coital
No hay una sola manera de vivir la sexualidad, las técnicas sexuales -como tantos otros elementos- implican una comunicación entre compañeros, en la que cada miembro de la pareja traslada al otro la sensación de lo que le produce placer y de lo que no le agrada. La actividad sexual no coital no siempre tiene por qué ser pensada como secuencia “preliminar” del coito: hay quienes prefieren otras formas sexuales a la cópula.
Pero además, es importante saber que no debemos suponer que aquello que nos agrada a nosotros necesariamente le agradará a nuestra pareja. Es común la costumbre que tienen algunos hombres de insertar uno o varios dedos en la vagina, apenas ha comenzado la actividad sexual. Son minoría las mujeres que encuentran excitante esta acción: sólo cuando se sienten muy excitadas suele resultarles placentera la penetración vaginal. Y sería interesante saber si lo hacen porque les agrada o sólo lo consienten porque creen que le gusta y excita a su compañero. A veces, sienten esa penetración como perturbadora o molesta.
Por eso es importante que exista una comunicación clara en la pareja para evitar sentirse incómodos o molestos física o psicológicamente. No siempre deseamos lo mismo. Si hay poca lubricación, una opresión excesiva puede producir irritación de los tejidos vulvares y vaginales. Ni el clítoris ni los labios tienen lubricación autónoma, de allí que conviene humedecer esas zonas con el fluido secretado por la vagina.
Los adolescentes suelen expresar la sexualidad a través de tocamientos. Este tipo de gestos amorosos no traen ningún problema. Deben recordar, eso sí, que es importante tener las manos limpias.















