
Darle la teta a tu bebé es mucho más que alimentarlo y dejarlo satisfecho. Es anidarlo, darle seguridad para que no extrañe la vida intrauterina y brindarle las defensas necesarias para que se enferme lo menos posible. El amamantamiento no es una ciencia pero tiene sus secretos, que claro no conocías hasta el día que te pusieron por primera vez a tu hijo en el pecho. Para empezar lo primero que tenes que saber es que resulta fundamental que estés tranquila, después todo fluye.
Mamá mía
Uno de los primeros actos reflejos del bebé cuando nace es succionar el pecho de su mamá, que en las primeras horas no tendrá leche, pero sí calostro. Esta es la “vacuna” más importante ya que le da inmunidad y le proporciona ¡nmunoglobulina que protege al bebé contra infecciones. “No es un tema de alimentación solamente, es un tema vincular. El bebé no nace con hambre y tiene reservas naturales para esperar entre seis y ocho horas hasta que a la mamá le baje la leche y pueda darle de mamar”, asegura la puericultura Silvia Monzón, quien advierte que “el chupete y las mamaderas son la peor Interferencia para comenzar el proceso de la lactancia. Después de los primero meses sí pueden ayudar, pero antes son un estorbo porque el niño aún no incorporó la succión y generalmente no acepta el chupete “.
¿Cuándo baja la leche?
Cada mamá es diferente, pero por lo general esto ocurre a los tres o cuatro días después del parto. Mientras más succione el bebé, más rápido se producirá la bajada de leche. En este momento los pechos estarán duros y calientes. No hay que asustarse si duele un poco, podes ponerte paños tibios para mitigar el dolor y ablandarlos un poco. Más agua = más leche
Si estas embarazada o ya le das la teta a tu bebé trata de tomar al menos 2 litros y medio de agua por día. Los jugos, refrescos e infusiones pueden ser un complemento, pero nunca sustitutos del agua natural. La bajada de (a leche y la cantidad de la misma dependerá de la cantidad de agua que tomes. Cuanta más ingieras, mejor, ya que durante el embarazo es mucho el líquido que perdés. Además, estar bien hidratada va a contribuir con el mejor funcionamiento de tu metabolismo en este momento de cambios corporales.
¿Trabajar?
La vida sigue aún después del nacimiento de un hijo y todo se va acomodando. La continuación de tu vida laboral no significa el fin de la lactancia. Lo recomendable es que alimentes a tu bebé un ratito antes de salir y le dejes tu leche envasada en sachets descartables o mamaderas para que la persona que lo cuida se la dé en tu ausencia. La leche materna puede ser conservada en el congelador durante 24 o 48 horas (según la temperatura ambiente) o en el freezer de tres a seis meses.
Bien cómodos
Si hablamos de posiciones, lo fundamental es que sepas que la manera tradicional es la recomendable durante el primer mes, hasta que tu bebé se sienta estable. “El recién nacido tiene continuamente sensación de vértigo. Por eso realiza movimientos espontáneos con los brazos. Porque siente que se está cayendo. Antes, en la panza de su mamá era contenido. Ahora se siente perdido, y por eso estar sostenido por tus dos brazos es lo mejor que le puede pasar”, aconseja Silvia Monzón. Otra duda muy frecuente es el tiempo de mamada. Cada bebé tiene sus ritmos, entonces déjalo que tome todo lo que quiera, siempre y cuando esté activo y no se duerma. Algunos especialistas sostienen que recién cuando el primer pecho se vacía hay que pasarlo al otro. Podes probar de hacerlo, pero confia siempre en tu instinto de mamá.