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Cuando el niño no quiere ir al colegio

admin | El dolor de panza en el niño | Martes, 10 agosto 2010

¿Y si no quiere ir al colegio?
Las dificultades escolares, sobre todo cuando se acercan las evaluaciones finales, suelen tener un fiel reflejo en el dolor de panza matinal. La necesidad de afecto, cuando hay problemas en casa o ha nacido un nuevo hermanito, por ejemplo, también puede expresarse de esta forma. “Es una manera de molestar o de reclamar la atención”, explica el psicólogo Pedro Pérez. “Forzarlos a ir a la escuela sería contraproducente. Conviene hacerles caso y hablar con ellos, aunque al mismo tiempo hay que mostrarles que no nos dejamos manipular.” Si estos malestares se convierten en un auténtico drama y hay que arrastrarlos al colé, tal vez expresen un trastorno depresivo o, en algunos chicos, un tipo de fobia escolar que necesita tratamiento.

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Los dolores de panza

admin | El dolor de panza en el niño | Lunes, 09 agosto 2010

Se queja siempre a horas fijas
El 90 por ciento de los dolores de panza no esconden ninguna causa física. Muchos aparecen en forma pe-
riódica, en determinadas situaciones relacionadas con algún conflicto familiar, escolar o del entorno. “El chico utiliza el cuerpo para expresar sus contradicciones”, indica el psicólogo Pedro Pérez. “A menudo, estos dolores se relacionan con la defecación, entre los tres y cuatro años, cuando no entiende todavía la importancia de este hábito.”
Por último, aunque los padres piensen que su hijo está mintiendo, siempre deben hacerle caso. El dolor o la creencia de que éste existe puede deberse a nervios, angustia o cualquier problema de orden psíquico. No son raros los casos de chicos que llegan a padecer un grave problema orgánico por razones psicológicas, incluso aunque de entrada no haya ninguna causa física real detrás.

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Dice estar mal, pero tiene ganas de jugar

admin | El dolor de panza en el niño | Viernes, 06 agosto 2010

Dice estar mal, pero tiene ganas de jugar
La desorientación de los padres llega al límite con algunos dolores de panza que parecen oscilar a lo largo del día:
el chico se queja, pero aparentemente no pierde el apetito ni las ganas de jugar.
En estos casos, es frecuente que se trate de un estreñimiento: los chicos no tienen todavía un hábito intestinal y los apurones por no llegar tarde a la escuela o las ganas de seguir jugando los trastornan fácilmente. Provoca retortijones de forma inconstante y, si es muy intenso, pueden aparecer vómitos y fiebre.
Este tipo de dolores a veces también se debe a una acumulación de gases o a una infección por parásitos. “Los
primeros no suelen ser frecuentes en los niños, porque normalmente no evitan los eructos o las ventosidades, a diferencia de los adultos”, señala el doctor Escorihuela. Sin embargo, no es raro que aparezcan por comer legumbres o por ingerir aire al comer. Son molestos, aunque sin importancia.
El exceso de golosinas favorece la aparición de parásitos, porque facilitan el contagio oral-fecal entre chicos que las comparten. La sacarosa que contiene aumenta la fermentación intestinal e incrementa los gases.
Atiborrarse de dulces puede ocasionar también la clásica indigestión, fácil de solucionar con una dieta blanda.
Algunos trastornos provocan un dolor reflejo en el abdomen, pero por lo general aparecen con otros síntomas que no dejan lugar a dudas.

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El dolor de panza

admin | El dolor de panza en el niño | Jueves, 05 agosto 2010

A veces resulta desesperante: el niño se queja insistentemente, pero no da ninguna otra pista y los padres dudan si darle importancia o dejar que se le pase. “De hecho suele ser uno de los principales motivas de internación en las emergencias infantiles, a partir de los cinco años”, explica el pediatra Ricardo Escorihuela.
El indicio más revelador es el comportamiento del pequeño: si pierde el apetito, no tiene ganas de jugar o aparecen fiebre o vómitos o si el dolor no cede en 24 horas,
conviene acudir al médico. Algunas pruebas sencillas, mientras se lo mantiene unas horas en observación, suelen despejar enseguida la incógnita.
En los chicos, además, el dolor de panza es la primera forma que tienen de expresar que se sienten mal cuando aún no manejan las palabras adecuadas para explicar sus males. En ocasiones, basta un analgésico suave (paraceta-mol), una dieta blanda y un poco de mimo. Conviene también que ingiera líquidos azucarados.

Le duele mucho y está muy decaído
Lo que más preocupa es que pueda tratarse de una apendi-citis aguda. Pero sólo un diez por ciento de los dolores abdominales agudos esconde un problema de este tipo. En estos casos, es habitual que el dolor se localice en la parte
derecha, por debajo del abdomen, hacia la ingle. Aparece en forma brusca y se va intensificando, y el pequeño se queja mucho al tocarlo. Aunque al principio no suele presentar un cuadro muy llamativo, en cuestión de horas pueden aparecer ciertos síntomas característicos: inapetencia, vómitos, estreñimiento y fiebre muy alta. Provoca, en general, un gran decaimiento.
Es frecuente, sin embargo, que el niño indique un dolor en el costado derecho, porque no sabe delimitarlo o porque se deja influir por la insistencia de los adultos. Los vómitos y la fiebre, desde el primer momento, pueden indicar también una gastroenteritis debida a una infección
por beber agua contaminada o comer alimentos en mal estado, sobre todo si aparece diarrea.
La intoxicación alimentaria más frecuente es la salmonelosis, sobre todo en las estaciones calurosas, por una conservación incorrecta de los huevos, las mayonesas, salsas, cremas de repostería o cremas caseras. A partir de los siete años, pueden aparecer gastritis por la bacteria helicobacter pilori, que hace que el intestino sea más
vulnerable a los trastornos.

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