
Se trata de una pinza articulada formada por dos cucharas huecas independientes que terminan en un mango que se adapta a ias manos del médico y le permite ejecutar los movimientos con facilidad y fuerza. Las cucharas se introducen por separado en la vagina y una vez adentro se acoplan entre sí gracias a un tornillo.
Es un instrumento tractor para tirar del bebé y rotar su cabeza dentro de la madre. Cuando el período expulsivo transcurre con normalidad, el bebé hace una rotación natural de su cabeza para adaptarse mejor al canal de salida. Pero, a veces, el parto se detiene y es necesario realizar el movimiento con ayuda de algún aparato. Los fórceps sujetan la cabeza del bebé por los lados y permiten que el obstetra gire la cabecita al tiempo que tira del bebé para extraerlo aprovechando las contracciones maternas.
¿Qué riesgos tiene?
El número de partos con fórceps ha descendido considerablemente, ya que ahora sólo se utilizan cuando la cabeza de la criatura está muy baja y casi se ve a través de la vulva. Al hacerlo así, el bebé no corre ningún peligro, (antes se aplicaban cuando la cabeza del pequeño estaba más alta y se corría más riesgo de producir lesiones fetales: desde heridas o marcas en la cara del chiquito, hasta lesiones neurológicas más importantes). Antes de colocar las ramas del fórceps conviene evacuar la vagina mediante sonda para evitar lesionarla. También es útil realizar preventivamente una episiotomía.
¿Requiere anestesia? La utilización del fórceps no requiere anestesia de ningún tipo. En caso de practicar episiotomía, se usa anestesia local.
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¿La recuperación de la madre es más lenta?
Las diferencias entre el posparto del parto natural y el del instrumental son mínimas y básicamente dependen de si se ha realizado o no episiotomía o ha habido desgarro de los órganos genitales femeninos. En el caso de los fórceps con episiotomía, la madre puede sangrar algo más y sentirse más cansada. Se debe a que en un parto vaginal normal el corte perineal se lleva a cabo cuando ya está saliendo el bebé, mientras que en el instrumental se requiere una incisión mayor para facilitar la maniobra de extracción y además, en el momento en que se practica el corte, el periné está menos distendido.
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¿Qué condiciones deben darse para poder usarlos?
Para recurrir al fórceps espátulas es imprescindible que el cuello uterino esté completamente dilatado y que la cabeza del bebé esté encajada en el canal del parto.
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Los especialistas afirman que el uso de instrumentos obstétricos durante el parto ha ido en descenso en los últimos años. Según explica el Dr. Ernesto Crespo, obstetra, “antes los ginecólogos intentábamos, siempre que fuera posible, que el bebé naciera por vía vaginal. Pero con las mejoras en las anestesias, cada vez más seguras, y la disminución de las complicaciones en la cesárea, hoy preferimos intervenir quirúrgicamente si se presenta algún problema durante el parto. Aun así, los fórceps siguen utilizándose en el período expulsivo. El año pasado, el 10 por ciento de los bebés que ayudé a traer al mundo lo hicieron con el apoyo de estos instrumentos”.
¿Cuándo se utilizan?
Si durante la dilatación se presenta algún problema que aconseje sacar al bebé lo antes posible, el médico realizará una cesárea urgente. Cuando estas complicaciones surgen durante el período expulsivo, lo más práctico es recurrir a los fórceps para extraer al pequeño en el minimo tiempo posible.
Son muy útiles para auxiliar a la criatura cuando sus latidos se ralentizan o para ayudar a la madre en caso de que sufra alguna cardiopatía que desaconseje realizar el esfuerzo final del parto. También se recurre a ellos si el período expulsivo transcurre con demasiada lentitud: más de una hora y media si la mujer es primípara y una hora si no es su primer hijo (se usan más en los partos con anestesia epidural, ya que ésta disminuye el reflejo de pujo de la madre). En cualquier caso, el obstetra siempre evaluará la posibilidad de practicar o no una cesárea -incluso en el período expulsivo-, según la urgencia de la situación. Si piensa que se reúnen las condiciones para realizar un parto instrumental y sacar al bebé rápidamente, lo hará por la vía vaginal. Si hay dudas, practicará una cesárea.
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¿Y si aún no estoy en fecha?
La forma de actuar cuando el parto se presenta antes de la fecha prevista y no da tiempo a llegar al hospital depende de lo avanzada que esté la gestación. A partir de la semana 36a, la criatura no corre ningún peligro porque sus órganos ya están completamente formados y lo único que hace en las últimas semanas es aumentar de peso. Pero si la embarazada da a luz antes, se trataría de un parto prematuro y la situación es más crítica, sobre todo para el bebe. Habrá que atender el parto como se ha explicado, pero prestando especial atención al bebé, al que habrá que envolver bien y tratar de darle calor (mejor en los brazos de su madre). Una vez que esté en el mundo, si aún no ha llegado el servicio de emergencia, conviene trasladarlo inmediatamente a un centro sanitario para que lo atiendan urgentemente.
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¿Qué hacer si se presenta?
Si la mamá cree que el parto es inminente y ve que no le da tiempo a desplazarse a un hospital, lo primero que debe hacer, esté donde esté, es llamar a un número de teléfono de emergencias para pedir ayuda médica. También conviene avisar a la pareja, a la familia o a cualquier persona si se encuentra sola y, sobre todo, tratar de no perder la calma.
Si la embarazada se ha preparado para la experiencia del parto a lo largo de la gestación, podrá afrontar la situación de manera tranquila, al saber todo lo que debe hacer en ese momento. Es necesario que las personas que estén con ella también mantengan la calma y traten de que esté lo más cómoda posible.
Es preferible buscar una estancia cálida y acomodarse en la cama (si el parto se presenta en casa) o en un sillón confortable. Si no es posible, la alternativa es acostarla en el piso sobre una sábana, una manta o una prenda que esté limpia. Conviene pedir la ayuda de mujeres que ya hayan tenido hijos, porque podrán aportar experiencia, o de alguien que tenga las mínimas nociones de cómo atender un nacimiento. En cuanto llegue la ambulancia, es mejor delegar en los profesionales de la salud y atender a sus indicaciones para que todo salga correctamente.
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¿Cómo saber si el parto es inminente?
La rotura de la bolsa amniótica es un aviso importante. Aunque el parto no siempre se desencadena a continuación, lo más probable es que se inicie en las próximas horas. Por eso, y ante el riesgo de contraer infecciones, ya que el bebé queda desprotegido sin las membranas, es urgente ir a la maternidad.
Las contracciones son los indicios más evidentes de cualquier parto. Si son intensas, muy seguidas (cada dos o tres minutos o incluso menos), duran entre 40 y 60 segundos y se tienen ganas de empujar, lo más probable es que el bebé esté a punto de salir.
La pérdida de sangre o flujo muy líquido en cualquier momento del embarazo debe tomarse en serio. Hay que ir a la guardia médica lo antes posible y no esperar “a ver qué pasa”.
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Cómo atender un parto
Permitir que la parturienta adopte la posición que considere más cómoda. Si es primípara, quizá sea conveniente inducirla a parir en cuclillas. Si ya tuvo otro hijo, sugerirle que lo haga en la misma posición que el anterior, para darle confianza. Si decide parir acostada, es preferible que lo haga sobre una cama, con las nalgas en el borde, para permitir extraer al bebé en caso de ser necesario. Si ya asoma la coronilla del bebé, se puede ayudar a la madre colocando una mano en el periné (zona entre la vagina y el ano) y conteniendo con la otra suavemente la cabecita (pero sin empujarla hacia adentro) para impedir que salga de golpe y origine desgarros incontrolados. Una vez que la cabeza está afuera, el cuerpo del chiquito suele salir solo.
Conviene tener bien sujeto al bebé para que no se nos escurra de las manos.
• En cuanto salga el bebé, es necesario entregárselo a la madre para que no pierda calor. Ningún bebé se enfria en contacto piel a piel con su mamá.
Conviene limpiarle suavemente la boca y la nariz con un pañuelo. Si es posible, seria formidable ponerlo al pecho y que comience a mamar (la succión propicia la contracción del útero y la mujer sangra menos).
Una vez que el bebé haya nacido, no hay que preocuparse por el corte del cordón. No existe urgencia para hacerlo. Si ya ha salido la placenta, puede procederse a la ligadura del cordón en dos lugares separados por unos centímetros y realizar el corte en el medio de las ligaduras. Si no se tiene con qué efectuarlo, no existe inconveniente en trasladar a la paciente sin ligar el cordón. Se envolverá la placenta en una tela limpia y se la llevará sin problemas.
• Durante la expulsión de la placenta es mejor no intervenir por el riesgo de que, al desprenderse del útero, se produzca una hemorragia. Como no se suele producir hasta 15 ó 30 minutos después de nacer el bebé, conviene esperar la intervención de los profesionales de la salud, que seguramente ya habrán acudido al lugar del parto. Si sucede antes, resulta útil dar a la madre un masaje en el bajo vientre para que el útero vaya contrayéndose y deje de sangrar.
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La rapidez es un riesgo
Dar a luz en un lugar inadecuado, sin las mínimas garantías de higiene y salubridad, constituye un riesgo para la madre y para el bebé. La precipitación y la sorpresa impiden que la parturienta pueda llegar al hospital o a la clínica y obligan a convertir un taxi, un ascensor, el subterráneo o su propia casa en una improvisada sala de partos.
La falta de asistencia profesional aumenta el riesgo de sufrir desgarros en la vagina y el ano, si no se tiene control en la salida del bebé, y de contraer infecciones por la falta de asepsia. Los partos precipitados pueden dejar secuelas en la mujer (incontinencia urinaria, desplazamiento del útero o la vejiga…) por el debilitamiento de los músculos que han estado sometidos a un esfuerzo considerable durante tan poco tiempo.
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¿Y si no hay tiempo de llegar a la clínica?
Es una anécdota muy conocida que Juana la Loca parió a su hijo Carlos V en una letrina de palacio mientras asistía a un baile. Según cuentan las crónicas, la reina se sintió repentinamente indispuesta y, pensando que sufría un cólico, fue al baño y salió con su hijo en brazos.
Los partos en la calle, en un taxi o una comisaría, como sucedía hace tiempo, son casos aislados y casi nunca se dan en primerizas, pero llaman la atención y, por eso, suelen aparecer en los diarios.
¿Por qué sucede? Hay ocasiones, afortunadamente muy pocas, en las que el parto se presenta cuando no se espera y, a veces, es tan inminente que no da tiempo a llegar a la clínica. Aunque en la mayoría de los casos aparecen indicios que van alertando con tiempo a la mujer de que el nacimiento del hijo se avecina (pérdida del tapón mucoso, rotura de la bolsa, contracciones…), en algunas parturientas esos avisos pasan prácticamente inadvertidos.
Además, suele existir una predisposición fisiológica que facilita un parto rápido. Las causas físicas que lo favorecen pueden ser: pelvis muy ancha, haber tenido más hijos o un parto prematuro por un problema del embarazo.
También puede ocurrir que una mujer que no esté bien informada espere hasta el último momento para ir a la clínica, a pesar de tener los síntomas (porque desconoce cuál es el mecanismo de las contracciones o no da importancia a las pérdidas de líquido) o, al contrario, que una mujer que ya ha tenido hijos se confíe pensando que el parto le llevará horas.
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