Semana 30 embarazo
Vos: La distensión de tus músculos abdominales puede hacer que te caigan los hombros. Tu bebé: Sus pupilas empiezan a responder a la intensidad de la luz.
Vos: La distensión de tus músculos abdominales puede hacer que te caigan los hombros. Tu bebé: Sus pupilas empiezan a responder a la intensidad de la luz.
Vos: Quizás tengas ciertas dificultades al respirar, ya que el bebé comprime tus pulmones. Además te pueden aparecer las primeras estrías. Tu bebé: Crece y engorda más despacio. Adopta la posición fetal.
Vos: Las patadas de tu hijo son cada vez más intensas y siempre se mueve cuando estás quieta. Tu bebé: Si esperas un varón, sus testículos habrán descendido hasta las bolsas escrotales.
Me estoy sintiendo muy bien. Sólo un día tuve náuseas y vómitos, pero nada más. También tengo las Iotas bastante crecidas y me duelen. Pero nada impide que baje el ritmo. Hago caso a lo que siento: duermo todo lo que el cuerpo me pide y como mucha carne, espinacas y yogurt. Todo sano.
Vos: Continúan las náuseas, sobre todo al levantarte, pero pronto desaparecerán. Tu bebé: Ensaya con sus pulmones movimientos de inspiración y espiración. Ya tiene cuerdas vocales.
Un día y medio después de la fertilización, el óvulo fecundado se divide en dos células conectadas: es la primera de una serie de divisiones que crea los billones de células del cuerpo de un bebé. Cada una de ellas contiene el grupo completo de 46 cromosomas. En ellos van los genes, que determinan la apariencia y las características físicas de la persona.
El momento de la fertilización, cuando un óvulo y un espermatozoide se combinan, es el hecho más significativo en todo el proceso de la reproducción. Allí están todos los materiales para un nuevo individuo, que heredará los genes de ambos padres.
Aproximadamente cada 28 días —aunque puede producirse con intervalos que van desde los 21 a los 42 días—, y desde la pubertad hasta la menopausia, un óvulo es liberado en los ovarios de la mujer. Si ésta tiene una relación sexual en este momento, hay una buena posibilidad de que el espermatozoide encuentre y fertilice ese óvulo.
Los métodos naturales dependen de la cuidadosa observación del ciclo menstrual femenino, determinando el momento de fertilidad a partir de la ovulación. Durante la parte fértil del ciclo será necesario abstenerse de mantener relaciones sexuales. La mujer debe familiarizarse con su ciclo menstrual y recordar que el primer día del ciclo es el primer día de hemorragia. De todas maneras, jamás se debe poner en práctica cualquier método natural sin el debido asesoramiento médico.
El método natural aceptado por la Iglesia Católica es el denominado Billings, creado por el matrimonio de médicos australianos John y Evelyn Billings. Este método supera los resultados de otros métodos naturales, como el de Ogino, considerados poco confiables. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el método Billings es efectivo en el 99 por ciento de los casos

Un instante crítico, después del parto, es la lactancia. Un concepto fundamental es que la lactancia tiene un significado mucho mayor que la función alimentaria, y la trasciende abarcando una compleja función psíquica: la de transmitir al hijo cariño, amor, calor, proporcionando abrigo y protección. Estas vivencias son importantes para el niño, desde el punto de vista de la integración de su personalidad, y también para la madre, porque es una época más de su maduración psicoafectiva. Esta etapa, al igual que el embarazo, se encuentra condicionada a circunstancias individuales (rechazos más o menos inconscientes por experiencias conflictuales y angustiosas), económicas, sociales y conyugales. Resulta una experiencia satisfactoria y gratificante para una personalidad madura, y que facilita el amamantamiento. Por el contrario, un exceso de tensión emocional, puede inhibir la lactancia. Cualesquiera sean los aspectos emocionales considerados, es evidente que la preparación psicofísica desempeña un rol esencial con respecto a la evolución del embarazo, parto y lactancia. Al dilucidar los problemas que afectan la mentalidad de la embarazada, se crea un clima de tranquilidad, seguridad y confianza.

A medida que la madre va pujando, y transcurre está etapa, tiene sensación de calor y transpiración como que corresponde a un trabajo extenuante. Existe realmente un trabajo pesado, y en especial si se trata del primer niño.
El pujo debe efectuarse con cada contracción; en el intervalo se debe relajar.
Con el descenso de la cabeza del niño, aparece una sensación de presión o distensión del periné; constituye la “tercera amenaza emocional del parto”, según Read. La paciente debe procurar que con cada contracción y pujo, el periné se afloje.
La salida del niño todavía no se ha efectuado; pareciera que la cabeza ya fuera a salir, pero en el inter valo asciende.
Al emerger la cabeza aparece una sensación de ardor o quemadura momentánea: es la “cuarta amenaza emocional”, según Read.
Es en este momento que se decide acerca de la conveniencia de efectuar una episiotomía o incisión del periné, que no produce dolor por cuanto se realiza con anestesia local infiltrativa, y que previene un desgarro extenso del periné en aquellas pacientes cuyos tejidos son poco elásticos.